Cruzar el obsceno puente del cobarde deber
por voraz ignorancia y desliz del cruel juicio,
sin saber si es primer final o final
principio,
sin resolver si allí es hoy y si
aquí es ayer.
Fórmula caníbal depara la
naturaleza del ser
del estrecho camino que elige el
sino,
cuando la mente separa del
músculo al ánimo
cuando el tiempo ha caducado la perenne
miel .
Perversa hiel juzgar al espejo
real y no conocer
la imagen de aquel al que detesta
su reflejo
abrigando sobre el disfraz la soledad
y desconsuelo
devorando el banal alma por domar
la avidez.
Como silenciar el despilfarrado balance
de estériles cosechas en el alma sesgadas
que cuestionan la longeva y erosionada fachada
de este ser que, fuera y dentro, es nadie.
Como inventar un reconfortante lugar
sin mendigar la aliviadora
ceguera
que encubre la verdad cruel y fiera,
que nos presta branquias para respirar.
Ser una arista que carece de lado
el tornillo sobrante que no es necesario
una pieza perdida de un puzzle cuadrado
que busca un juego en donde encaje en algo.
Rai Marín
